¿Existe el Fracaso?

Este día conversaba con un amigo sobre las ideas preconcebidas que existen sobre el fracaso. Muchos hemos escuchado los mitos que existen alrededor de esta palabra. Pareciera incluso, tener en si misma, el poder de calificar el estatus de cualquier ser humano como algo positivo o negativo.

Es una palabra temida por muchos, de hecho, existen tantas personas (me atrevería a pensar que son millones de millones) que se detienen a intentar cualquier cosa por el oscuro terror a fracasar en el intento.

Prefieren permanecer en situaciones que saben no les satisfacen, pero se sienten seguros y cómodos y saben que no sucederá nada malo si se quedan ahí. Podría citar malas relaciones amorosas, trabajos que no satisfacen, emprendimientos que nunca suceden, o cualquier otra situación que involucre arriesgarse y la posibilidad de fallar.

Es tan grande el significado que se le da a esta palabra que fortalece la creencia que el fracaso es malo y cuando sucede, genera dolor y sufrimiento.

Pero en realidad no es así. Solo es el significado o la interpretación que cada uno de nosotros le da lo que le da poder de impulsarnos o frenarnos en la vida. Su poder está en nuestra mente, en nuestras creencias.

En lo personal, creo que el fracaso solamente es un resultado no deseado, y cuando se experimenta, cada persona tiene el poder de corregir el camino y volver a intentar que las cosas salgan como siempre se han esperado.

 

La cura mágica ante este resultado es la acción inmediata, es la determinación a volverlo a intentar. Cada intento que se realiza con el firme propósito de triunfar, será cada vez más fuerte hasta que lo consigamos.

Nunca será el fracaso algo opuesto al éxito y nunca será una expresión que califique a una persona. Solo es un resultado y debe tratarse como tal. La única manera en la que el fracaso puede destruir una vida, es cuando una persona se queda estacionada, estática, sin movimiento alguno, contemplando su error y culpándose por haber fallado.

Una de mis creencias más firmes es que cada día es una maravillosa oportunidad para volver a empezar, para volverlo a intentar.

Cada resultado adverso nos acercará al éxito. No te preocupes si fallas. Solo ocúpate de levantarte y volver a empezar cuando eso suceda.

Por eso, quiero compartirte tres puntos importantes que debes tomar en cuenta en el momento en el que el fracaso toque a tu puerta.

1. Solo tiene capacidad de fracasar quien se está moviendo hacia adelante.

Equivocarse es de humanos, y más aún cuando lo que estás intentando lograr nunca antes lo has hecho. Los caminos nuevos están sujetos a cambios desconocidos, y en muchas ocasiones desconocemos la dirección correcta. Recuerda que entre más avances, más cerca estarás de tus metas. Solo aquellos que no se mueven jamás son lo que no se arriesgan a fallar.

2. Tómalo con calma y redefine tu estrategia, pero no cambies tu meta. Te estás convirtiendo en tu mejor versión.

Tómate con calma la adversidad. Tener algo en contra siempre es bueno para pensar y reflexionar, y eso nos conduce a convertirnos en mejores personas. Reflexiona con cabeza fría lo sucedido, ajusta tu plan y vuelve a empezar. 

3. Entiende el fracaso como una gran oportunidad en tu vida.

Para salir de un estado de fracaso, la vida te exige un poco más de lo normal. Es tu oportunidad de evolucionar, de aprender nuevas cosas, adquirir nuevas habilidades, manejar nuevas herramientas de desarrollo humano. Tienes la oportunidad (por exigencia) de aumentar tu valor personal, porque si no lo haces, no podrás avanzar. Debes hacer cosas distintas para tener resultados distintos, y para que eso suceda, deberás adquirir nuevos insumos en tu mente y en tu corazón. El fracaso bien manejado, te hará crecer.

Por tanto no le temas al fracaso, porque es parte del éxito. Entonces ¿Existe o no existe el fracaso? Existe un resultado no deseado que te acercará a tus metas a través de un cambio y un ajuste en la estrategia. Lo que no existe es un calificativo que te defina como persona al fallar, porque si te levantas y sigues avanzando, nunca podrás considerarte como un fracaso. Al contrario, estás construyendo una hermosa historia de éxito que sin duda alguna, inspirará a otras personas a continuar intentando.

Cuando el resultado es adverso, recuerda, solo debes volverlo a intentar desde un punto más elevado que el anterior y continuar y continuar, una y otra vez, hasta que lo logres.

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